La Queja

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Debemos tener presente y recordar que ambos se encuentran viviendo en el exceso, mientras la víctima se encuentra profundamente desvalorizada, porque haga lo que haga nunca termina de satisfacer o cumplir las expectativas, esta sensación de insatisfacción prontamente se transforma en una tremenda Queja: nadie me ayuda, nadie valora lo que hago, nadie me celebra etc. Sin embargo, cuando alguien ofrece su ayuda la víctima se encarga de hacer sentir al otro inferior, recordándole que nadie lo hace mejor que ella/él y que por este motivo no puede dejar de hacerlo.

En definitiva, gracias a su actitud de querer hacer todo por los demás se rodea de un sequito de lo que luego denominará Inútiles.

Nuestro victimario(a), se quejará constantemente porque no logra encontrar en su ambiente a alguien o algo que lo satisfaga en sus necesidades y por lo tanto difícilmente conectará con la gratitud.

s como si su cerebro estuviera entrenado para ver siempre el error. Logra estar muy pendiente de los detalles, pero de los detalles negativos, de lo que falta o lo que se hizo mal.

Ambos, víctima/victimario(a), comparten la sensación de jamás encontrar soluciones que sean dignas de sus estándares tan altos, por este motivo se hunden en la queja que no tiene fin.

Te dejo la inquietud, para que te hagas las siguientes preguntas:

¿Frente a la dificultad soy proclive a buscar a los culpables o a buscar las soluciones?

¿Logro sentirme satisfecho(a) con mis logros o me quejo diciendo que podría ser mejor?

¿Estoy siempre en el futuro diciendo: “La próxima vez arreglaré tal o cual detalle”?

¿En mi día a día estoy más conectado(a) con la gratitud o con la queja?

¿De qué suelo quejarme?

¿De qué se queja el mundo conmigo, que es lo que me cobran usualmente?

María José Tardón García
Humana en cuerpo de mujer tratando de experimentar el Ser
Espejos y Fractales del Alma
@efdalma
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